Los retos que nos marca la política agrícola, basada en un respeto al medio ambiente, una producción sostenible y competitiva, nos exigen hacer un esfuerzo por concienciar y facilitar la formación de los trabajadores que trabajan en el sector, a la par de presentarse como una fuente de empleo, pues las exigencias legales y ambientales, harán que se demanden trabajadores con conocimientos sobre lucha integrada, control biológico y demás avances fruto de la investigación y el desarrollo agrícola ambientalmente sostenible.
En este sentido, también debemos prestar atención a que las explotaciones agrarias sigan siendo competitivas, por lo que se van a facilitar los conocimientos, tanto para los recursos humanos actuales como para los futuros, mediante la acciones formativas. Incluso podemos inferir que esta actividad fomentará la creación de empresas.
En suma, partimos de que el nuevo paradigma agrícola, centrado en prácticas medioambientalmente responsables nos brinda un nicho de empleo. Para alcanzar este fin planteamos dos actuaciones básicas: